Calaix de sastre, Cultura en qüestió

Conquistar el amor propio

Nada que declarar. El libro de Diana

Teresa Ruiz Rosas

Ediciones Trupial, Colección Letras, Madrid, 2015. 328 páginas.

 Arranca un 8 de marzo, el día internacional de la mujer y el día que Dianette Pöstges, impulsada por unos versos de César Vallejo que oye en la radio, decide conquistar el amor propio y volver a ser Diana Postigo Dueñas. De la miseria a la esclavitud: esta joven mestiza abandonó el deprimido distrito del Rímac (Lima, Perú) convencida que en Alemania le deparaba un futuro mejor. Seducida con engaños por un chulo ‘cazatalentos’, tras pasar la aduana Diana se transformó en Dianette para lucir el número 31 del edificio de las 100 ventanas numeradas. Un prostíbulo monumental que se atisba desde la estación central de Düsseldorf, donde las mujeres son exhibidas como si fueran cabezas de ganado. “Lo que los hombres compran “no es sexo, sino poder”. Nada que declarar. El libro de Diana de Teresa Ruiz Rosas (Arequipa, 1956) se zambulle en el sórdido y violento engranaje del tráfico de mujeres en la civilizada Europa, donde los transeúntes que nos cruzamos con esa realidad a diario esquivamos la mirada.

Silvia Olazábal Ligur, una mujer peruana que a lo largo de los años ha vislumbrado el imponente burdel desde el tren, se cruza con Dianette y la ayuda a transformarse en Diana. Silvia es el alter-ego de Teresa Ruiz Rosas: traductora y docente en la Universidad de Colonia, ha vivido en Alemania casi tres décadas. Nada que declarar. El libro de Diana es la cuarta novela de esta autora peruana considerada una las voces más originales de la literatura hispanoamericana contemporánea. Entre otros títulos, con El Copista (Anagrama, 1995) o La Mujer Cambiada (San Marcos, 2008) ha forjado un estilo realista y testimonial. En esta novela, Ruiz Rosas retrata el mundo de los artesanos de la literatura. De traductora a escribana, Silvia se embarca en una misión: dejar en negro sobre blanco el testimonio de la joven zamba. Ruiz Rosas documenta el proceso de escritura sobre un mundo que Silvia desconoce, lo que permite a la autora tomar distancia e iluminar el relato con sentido del humor.

Más allá de un viaje de ida y vuelta Perú-Alemania, Ruiz Rosas indaga al detalle en las identidades de Diana o Dianette –colegiala, prostituta, mestiza, pobre e indocumentada– y las vicisitudes vitales y literarias de Silvia –mediana edad, blanca, clase media, culta y cosmopolita. Como si se tratara de un rompecabezas por descifrar, los capítulos devienen pedazos de una trama fragmentada y ‘desordenada’ en el tiempo y en realidades simultáneas en las que aparecen personajes carismáticos como el narrador Rogelio La Mar. A través de un lenguaje versátil –sabor peruano con aromas peninsulares y conceptos germánicos– Teresa Ruiz Rosas urde un relato magnético, sensorial y rítmico: una cruzada en tándem para liberarse de la explotación sexual sustentada en el miedo, perpetrada en la sociedad contemporánea, en la que la confidencia y la memoria son claves para albergar optimismo.

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